Amazon’s Kindle

No se preocupen, no voy a escribir en inglés como Miguel. No sé expresar mi sentimiento de… no sé… confusión, un poco de asco, un poco de emoción y sorpresa que me da el averigual lo que es el Kindle. ¿Lo han visto? Es una cosa padrísima que podría cambiar el rumbo de la industria editorial para siempre, del mismo modo que lo hizo la iPod con la industria de la música (ya hay quienes lo comparan). Kindle es un aparatito muy lindo, debo admitir, que ahora en su segunda versión tiene capacidad para, según recuerdo, unos 1500 libros electrónicos, acceso ilimitado a Wikipedia, acceso a no sé cuántos periódicos y revistas y blogs del mundo, y además le puedes cargar PDFs y archivos de Word. Se puede leer tan claro como una hoja de papel y no necesitas conexión a internet, me parece. Hay, incluso, la posibilidad de intercambiar contenido de texto con tus amigos los Kindleros. Y todo esto por sólo $359 dólares.

Me quedé como en Shock. Steve Jobs dice que no importa, que no va a ser exitoso porque la gente ya no lee, entonces qué más da que inventen aparatitos. Lo que no dice es que el Kindle también tiene opción de audio, para que “escuhes” tus libros en lugar de leerlos.

Para mí es un invento muy importante. Igual y no entré en shock con la iPod porque de por sí ya tenía tiempo de no comprar discos físicamente, y sólo fue como algo natural el paso a la música intangible. Supongo que también es un paso natural éste del Kindle, pero a mi me preocupa. Se ve como buena opción para mí, ya que entre mis planes es cambiarme de país y mi preocupación más grande es no poder llevarme mis libros (lo digo en serio, prefiero dejar mi ropa, mis poquitos muebles y hasta los juguetes de Tristán, que mis amados libros). También suena ecológico, ya no tendremos que destruir tantos árboles para imprimir textos. De todos modos me da escozor que un libro se convierta en eso… en un archivo, en algo intercambiable. Se siente como si la distancia que nos separa a los hombres del conocimiento se ensanchara, como si poco a poco el saber se convirtiera en algo “chic”, en algo fashion. ¿Qué pasará con los libros-objeto? Yo tengo varios libros que son bellos en sí mismos, que se disfruta tocar, ver, leer. No sólo hay libros de arte hermosos, sino de muchas otras cosas, como literatura, filosofía y hasta ciencia ficción. Yo no me imagino a Miguel leyendo su amado Silmarillion en un aparatito así, en blanco y negro (creo que todo es en blanco y negro). Yo tengo libros que ni siquiera puedo subrayar porque temo dañarlos.

Hay miles de cosas de tecnología que me han sorprendido e indignado, pero casi ninguna me ha afectado directamente a mi. Cuando yo escriba cosas, quisiera que la gente me leyera en papel. De alguna manera el papel es la prueba de que existes, de que no te desvaneces en el aire, como decía Marshall Berman cuando hablaba de la posmodernidad. Es como si el nuevo anhelo del hombre fuera ese, el de desaparecer. El dinero desaparece, se convierte en tarjetitas, ya no está. La música ya no está en discos. El internet es una cosa increíble, abstractísima (siempre digo que el Internet es como Dios, nadie sabe qué es o dónde está, pero funciona; el ciberespacio es como el reino de los cielos, nadie lo ve, pero opera). Y ahora los libros… ¿qué nos pasará a las personas en el futuro? ¿Seremos hologramas, como en la película de Wall-e?

¿Alguien de ustedes tiene uno?

A ver un solito…

Aunada a mi presión por titularme pronto y salvar la distancia que me separa de los Licenciados, tengo ahora la presión – y emoción – de preparar mi primer proyecto curatorial.

Comencé mi cursito hace unas semanas y me siento muy emocionada. Al principio me quiso dar el patatús cuando descubrí que los curadores son igual de arrogantes y mamones que los filósofos (no todos, claro, si no estaría condenada), y que además, no los quieren ni los artistas. Más aún, según mi profe, un buen curador no figura en las reseñas de los periódicos y revistas si es que hace bien su trabajo, pues el que debe sobresalir es el artista.

De todas maneras me gusta la idea de poder ofrecer miradas, sugerir modos de acercarse al arte. Eso es maravilloso. Sobre todo hay que tratar de hacer llegar la mirada del espectador al arte contemporáneo porque no puedo comprender la existencia de tantos prejuicios y rechazos de gente que, además, dice que sí le gusta el arte y sabe apreciarlo. Sí, claro, maravilloso el Partenón, las cariátides y el Laoconte. Increíble y genial Miguel Ángel, Leonardo y Boticcelli. Hermosísimo Bernini y Velázquez. Poderoso Goya y Millet. Incluso hasta los impresionistas son universalmente abrazados. Pero luego llegamos a Picasso y ya empiezan las dudas, Kandinsky ya pintaba como niño y, para rematar, nos sale Duchamp con que un urinario es una pieza de arte en toda la extensión de la palabra. Y dejémoslo aquí porque si hablo de lo que se hacía en los setentas y ochentas se pueden espantar.

Mi primer proyecto seguramente será el más difícil. Falta ver si se concreta. Tengo algunas ideas y a mi prima Karina que es el orgullo de la familia porque tiene todo el talento artístico que se nos negó a los demás.

Me siento como cuando escribes tu primer cuento o tu primer poema, sólo que en este caso no te lo puedes guardar porque eso conlleva un fracaso radical (otra experiencia de escribir para no ser leído, como expliqué en mi post favorito). A ver qué tal me va.

¿Tan fácil?

Mañana domingo 22 de febrero terminaré de escribir mi tesis. No tengo ninguna duda. Planeo tomarme el lunes para hacerle correcciones y demás, pero lo duro, el cuerpo, ya está casi listo. Sin embargo, me siento increíblemente insegura porque al final me costó mucho menos trabajo del que yo creía y pienso que eso es síntoma de que está bien chafa. Quizá le falta profundidad, quizá está todo mal organizado. Tengo miedo. No había escrito nada en casi todo diciembre y enero, y la retomé apenas la semana pasada y ya casi acabo. En una semana… es demasiado poco, demasiado tonto que no lo hubiera hecho antes. La verdad es que ni siquiera implicó todo el esfuerzo que yo pensaba, a veces incluso sentía que las palabras fluían y fluían como si estuvieran ahí desde hace tiempo y sólo necesitaba ponerlas en papel. Lo que no sé es si está bien hecha… jaja. Puede que mi asesora me diga que está bien, que no me aloque, que es tesis de licenciatura, bla bla bla…, pero de todos modos no se me va a quitar el miedo del examen profesional. ¿Por qué nos hacen esto? ¿Por qué no se pueden quedar con la tesis y ya? Al fin y al cabo eso ya implica un gran esfuerzo, la investigación más grande que has hecho en tu vida, ¿no? Es como si siguiéramos con las prácticas de antaño de requerir una iniciación para poder continuar en el sendero del conocimiento. Tenemos que pasar por el aro de fuego – como Nemo en la pecera – para poder pertenecer al grupo. Que yo sepa, en EU no hacen tesis, creo que ni examen profesional. Simplemente acabas y ya te consideras graduado, ¿cierto? En Europa sí haces tesis, pero no sé si examen. Alguien dígame, porfas. Incluso aquí en México hay muchas escuelas que son así, lamentablemente son las chafitas. En la UNAM tengo que admitir que ya te dan más facilidades, pero el cambio de reglamento se dio en años recientes y no aplica para mi generación, que ya es viejita. Sería increíble poderme titular por promedio.

En fin, me tomó casi cuatro años poder escribir esta tesis (no esta, sino que hubo muchos intentos anteriores), y ahora siento más ansiedad que nunca. No se ofendan si termino por no invitar a nadie a mi examen, pero puede que eso ayude a aminorar mi pánico. Ni siquiera sueño con la mención honorífica, me conformo con no parecer una bruta y exponerme al ridículo de mi ignorancia.

¿Hay alguien que no se haya sentido así antes de titularse? Creo que no, pero da igual, ahora me toca a mi y se siente horrible.

Celebrísimas tonterías

Ando aquí en el hospital, un poco aburrida, y pues que me encuentro unas paginitas divertidas sobre las increíbles cosas que dicen los famosos. Yo recuerdo gratamente cuando Ninel Conde confundió el tsunami con el surimi y dijo algo así como que “Pobrecitos todos los que murieron por el surimi”… jajaja, pero encontré muchísimas otras muy increíbles. Ahí les van algunas:

Shakira: “Voy a viajar a Roma, porque es la tierra donde nació nuestro señor Jesucristo”

Brook Shields: “El fumar mata y si te mueres has perdido una parte muy importante de tu vida.”

Mariah Carey: “Siempre que veo la tele y veo a esos pobres niños hambrientos en todo el mundo, no puedo evitar llorar. Quiero decir, me encantaría ser así de flaquita, pero no con todas esas moscas, y muerte, y esas cosas.”

Victoria Beckham: “Nunca en mi vida he leído un libro; no me da tiempo, prefiero comprar discos.”

George Bush: “La mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país.” (ahhh, ¿te cae?)

Cristina Aguilera: “¿Alguien sabe en donde se hará el festival de Cannes de este año?”

Britney Spears: “Las películas de hoy en día son muy raras, te hacen pensar.”

Jennifer Lopez: “No he cometido ningún delito, lo que hice fue no cumplir la ley.”

Pamela Anderson: “No es la contaminación la que esta dañando el ambiente. Son las impurezas que hay en nuestro aire y en nuestra agua las que lo están haciendo.”

Otra vez George Bush: ” Un número bajo de votantes es indicativo de que menos personas están yendo a votar.”  (Este hombre es el rey de las tautologías… jaja)

Rocío Jurado: “No tenía hijos porque él era imponente.” (Esta me encanta… jajaja)

Don King: “Habla inglés, castellano, y además es bilingüe.”

Otra vez Britney Spears: “Tengo un montón de viajes transoceánicos pendientes… como a Canadá”

Arnold Schwarzenegger: “Creo que el matrimonio homosexual es algo que debería darse entre un hombre y una mujer.”

Una vez más Britney: “Nunca he querido ir a Japón. Sencillamente porque no como pescado. Sé que el pescado es muy popular en África.”

Alicia Silverstone: “Creo que la película Fuera de onda (Clueless) era muy profunda. creo que era profunda en el sentido que era muy ligera. creo que la superficialidad tiene que venir de un lugar muy profundo, si es que es realmente superficial.”

Claudia Shiffer: Esa rastrera sinvergüenza merece ser muerta a patadas por un asno… ¡Y yo soy justo la indicada para hacerlo!” (Refiriéndose a Naomi Campbell)

Y para terminar, otra vez Bush: “He hablado con Vicente Fox para tener suficiente petróleo mexicano en Estados Unidos. Así no dependeremos del petróleo extranjero.”

Y si hablara del Fox, necesitaría otro post completo… ¿recuerdan a Borgues, a las lavadoras de dos patas o su última celebrísima de “encargué el changarro por 6 años”?

Ojalá se hayan reído tanto como yo…

Eros

Eros subvierte la relación sujeto-objeto porque el objeto ya está en el deseo del sujeto, no porque exista una relación fáctica, sexual.

El cuerpo como soporte del arte

El arte del siglo XX se puede describir, de manera muy general, como el “arte” contra el “Arte”. Es decir, su historia se puede contar como el proceso de intento de liberación del arte de todo aquello que le fue impuesto: tanto los condicionamientos estéticos propiamente, como los políticos, sociales, culturales, religiosos, etc. En esta lucha por su autonomía debemos destacar el valor del gesto. Desde las primeras vanguardias podemos rastrear las primeras actitudes gestuales; por ejemplo, en los trazos firmes, frenéticos, a veces agresivos, del expresionismo; en la sustracción de la realidad llevada a cabo por Kandinsky; en la inclusión del tiempo llevada a cabo por el cubismo, así como su inclusión de elementos no-pictóricos; en el elogio al movimiento por los futuristas y sus primeros intentos de arte total; en la búsqueda del concepto en los cuadros de Malevich; en el retorno a las artes aplicadas por parte del constructivismo y la Bauhaus; en la apertura hacia otros lugares no convencionales desde donde crear que propuso el surrealismo; y sobre todo, y me gustaría resaltar esto último, en los ready-mades de Duchamp. Después de la Segunda Guerra, el pesimismo llevó al abandono de la pintura, aunque en Estados Unidos la “action painting” propuso un nuevo regreso que, sin embargo, también privilegió el papel del gesto.
Sin embargo, después, en los sesentas, el arte explotó nuevos materiales y experimentó con “actos” como obras artísticas, llevando a cabo – al parecer de una vez por todas – ahora sí el fin de la pintura “pura”. Algunos ejemplos de ello fueron:
-    White Orchid de Arman: hace explotar un deportivo blanco, un piano, una nevera y un televisor. Los restos (“símbolos de la civilización”), fueron fijados en un panel y expuestos en una galería.
-    Tirs / tableaux surprises de Niki de Saint Phalle: cuadros disparados, fusilados en el acto
-    Tableaux pièges: cuadros trampa de Spoerri, hechos con restos de banquetes que organizaba
-    Antropometrías del período azul de Yves Klein: cuadros pintados con tres mujeres desnudas como pinceles, con público invitado y en donde el autor no tiene ningún contacto físico con la obra
-    Arman, por su parte, llenó una galería con una acumulación de objetos que impidieran el acceso al espacio.
-    Walter DeMaria llenó una sala con tierra en el 68, mostrando así su ruptura con la institución Arte.
-    Christo y Jeanne-Claude han envuelto edificios, árboles, islas, etc. con tela

Hay, pues, consecuencias implícitas en los tres componentes preeminentes del arte. Primero, el artista no es más un genio tocado por la divinidad, sino un “experimentador”, alguien que da rienda suelta a sus intenciones lúdicas, además de adquirir una nueva conciencia de sí. Segundo, la obra ya no vale en tanto objeto físico, va perdiendo cada vez más importancia como materia y ganándola como idea o como proceso. Tercero, y consecuentemente a lo anterior, el espectador no podrá ser contemplativo o pasivo, sino que se verá necesariamente interpelado en su subjetividad.

“Body Art”

Características generales:
•    En primer lugar, y a diferencia del happening o de fluxus, en el “Body Art” no hay improvisación. Esto, además, es un punto de encuentro con el arte conceptual.
•    El “Body Art” critica una concepción de sujeto en la que no se pueda acceder y conocer al mundo y a los otros de manera perceptual.
•    La obra es una acción y esto la hace efímera, su temporalidad está determinada por tal acción.
•    Dado su carácter temporal, lo que queda de la obra son “documentos” como fotografías y videos, cobrando mucha importancia como nuevos medios.

No hay un iniciador del arte del cuerpo. El cuerpo comenzó a tomar relevancia por sí mismo dada su naturaleza gestual. Cualquier gesto artístico está atravesado por un movimiento del cuerpo, que en algunos casos es más preeminente que en otros. Esto es muy significativo teniendo en cuenta la desvalorización que se ha hecho de lo corpóreo durante casi toda la tradición filosófica y religiosa.  Ya Platón habló del cuerpo como “cárcel del alma”, asociado a todo lo bajo, lo que perece, lo que no puede bajo ninguna circunstancia acceder ni a lo divino, a lo inteligible o a lo puro. Durante siglos esta premisa operó bajo distintas variables: neoplatonismo, cristianismo, modernismo, etc., y privilegiar de esa manera al alma, a lo racional, influenció del mismo modo a la historia del arte.

Derivado de la anterior tenemos la dicotomía entre sujeto y objeto, premisa que también sigue operando en muchos ámbitos como, por ejemplo, el científico. Ya que el cuerpo estorba para acceder a lo divino, a lo que sólo se puede llegar por vía intelectual, lo que los sentidos nos dicen es mentira, no podemos fiarnos de ellos. Entonces esto implica que hay un mundo afuera del que estamos separados. Somos un “yo” que tiene que salirse de sí mismo, de su interioridad (ya sea por medio de la percepción, de la razón, o de ambas) para poder ir “afuera” a “conocer” el mundo. Los objetos, en contraste, serían lo completamente otro, dispuestos ahí para que el sujeto acceda a ellos y los “conozca” finalmente. Pero para poder conocerlos en sí mismos, de nuevo, tenemos que ir más allá de los sentidos.

Los teóricos que más fuertemente criticaron estas dos dicotomías fueron, sin duda, Marx, Nietzsche y Freud. Pero ya antes de ellos se habían dado manifestaciones que expresaban un fuerte malestar con respecto a la cultura positivista: el romanticismo. En términos generales, el romanticismo señalaba una falta de rumbo hacia el futuro y un anhelo de retornar al lugar y tiempo originarios del hombre, donde no hay distancia entre el hombre y los entes, donde puede sentir la presencia de lo sagrado.  Pero ¿qué tiene que ver esto con el origen del “Body Art”?

Günter Brus, Otto Muehl, Herman Nitsch y Rudolf Schwarzkogler formaron el llamado “accionismo vienés” fueron de los primeros artistas (en Europa) que presentaron y usaron su propio cuerpo como soporte, como obra de arte. Su propio cuerpo podía ser degradado, envilecido o mancillado de acuerdo a su “política de experiencia”. Me parece que sus intenciones fueron llevar a cabo un regreso efectivo a lo originario y lo más originario que tenemos es el cuerpo, es nuestro primer principio de individuación, pero a la vez es principio de apropiación de lo otro en términos místicos. Estos accionistas enfatizaron acciones corporales provocativas, transgresoras, fetichistas y hasta violentas. Llevaron a cabo rituales paganos y carnavales. Otto Muehl y Günter Brus fueron arrestados. H. Nitsch fue exiliado. Schwarzkogler se suicidó. Me parece que estos artistas fueron quienes, de manera radical, reivindicaron el valor del cuerpo como “objeto” y “sujeto” a la vez. Para ellos, la verdadera redención es de carácter corpóreo. A través de su materialidad podían entrar en la esfera sagrada. De ahí que Hermann Nitsch, por ejemplo, llevo a cabo su obra de arte total denominada Teatro de las orgías y los misterios, donde, además de incluir pintura y collage, llevaba a cabo acciones de carácter ritual y sacrificial: se destripaba y crucificaba corderos, se exaltaban sus órganos genitales y todo esto se entendía como catarsis. Al mismo tiempo llevaba a cabo una reivindicación de la sexualidad, de la libido como expresión del ansia, del hambre de vida. Liberar los instintos era liberar al alma. Los sentidos no serían más objeto de desdén, a través de ellos se podía aprehender y sentir al mundo.  Schwarzkogler, por otro lado, llegó a realizarse heridas serias en su cuerpo. Para él, el arte es el purgatorio de los sentidos. Una de sus acciones más violentas fue su autocastración, después de la cual se suicidó tirándose por una ventana. Esto es la simiente de lo que Simón Marchán Fiz llamaría el “Body Art antropológico”

Otros antecedentes del arte corporal son las Antropometrías de Yves Klein, donde es la carne la que pinta. La obra es el proceso de pintar con el cuerpo, no lo pintado; es la dirección del artista, que no toca la obra pero la dicta; es el movimiento de las modelos manchadas de azul.

Por otro lado está Piero Manzoni, quien defiende a lo corpóreo hasta en sus manifestaciones escatológicas. El cuerpo y todo lo que sale de él es arte. Más aún, defiende que todo lo que hace el artista es arte, incluyendo el respirar y el defecar. El cuerpo es una fabrica de ready-mades. Hizo también pedestales para que todo el que se posara allí se convirtiera en escultura viviente.

El cuerpo como soporte pretendía la liberación del ser humano. No sólo es eje de toda creación artística (François Pluchart, en su revista arTitudes, dice: “El placer, el sufrimiento, la muerte, la enfermedad dejan huella en él dibujando a un individuo socializado capaz de satisfacer todas las exigencias y apremios del poder en cada momento.” ), sino medio de indagación de la subjetividad. Yo afirmo que el “Body Art”, en general, es un cuestionamiento sobre la subjetividad, un radical intento por integrar al cuerpo en una concepción más amplia de hombre. En este sentido, no se estaría hablando del cuerpo como estructura biológica, sino como ser humano viviente, actuante, perteneciente a una cultura y una época. Sólo así se puede entender la radicalidad de su planteamiento.

“Body Art” y la propia subjetividad

En primer lugar, quiero referirme a los intentos por reivindicar al cuerpo como medio de acceder al mundo. Para ello voy a citar al psicólogo Norbert Bischof, quien en 1966 decía: “El orden del espacio percibido se basa en los sistemas de orientación motriz espacial y no puede entenderse sin ella.”  Así, accedemos al mundo en términos espaciales a través del movimiento de nuestro cuerpo.

El “Body Art” en Estados Unidos dio prioridad a la acción. Algunos artistas investigaron su cuerpo como espacio, o en el espacio.  Por ejemplo, Vito Acconci lleva a cabo acciones donde interviene en su propio cuerpo: se cubre la boca hasta casi ahogarse, se masturba, se muerde, etc. Hay acciones que realiza en habitaciones cerradas e incomunicadas, buscando una intensificación de las relaciones de él consigo mismo. También experimenta con el poder de su cuerpo en el espacio, como en Seed Bed, donde intenta fertilizar el espacio de la galería mediante su masturbación. Con sus ejercicios de gimnasia que lleva a cabo desnudo, intenta definir su cuerpo con relación al espacio.

Bruce Nauman, en cambio, investiga su cuerpo en situaciones anormales e irracionales, o también los movimientos cotidianos. Todo esto puede convertirse en obra de arte. En una entrevista dijo Nauman: “Si soy un artista y estoy en el estudio, entonces cualquier cosa que esté haciendo en el estudio debe ser arte.”  Así, lleva a cabo acciones como tocar notas de violín caminando por su estudio, lanzar dos pelotas entre el piso y el techo, caminar alrededor de un cuadrado, etc. Su objetivo fue adquirir una conciencia de uno mismo que sería imposible por la mera reflexión, sino sólo a partir de realizar una acción. “La conciencia de la propia persona nace de la realización de un cierto grado de actividad y no sólo de la reflexión sobre uno mismo. La práctica es fundamental.”

Aquí el cuerpo no es más objeto, sino sujeto y objeto a la par. Es principio epistemológico no sólo del mundo, sino del propio yo, que no están ya encontrados, sino que se fusionan. También Acconci usó el arte para adquirir autoconciencia, como un trayecto de lo exterior a lo interior. Simón Marchán Fiz denominó a estas manifestaciones como “Body Art fenomenológico”, es decir, el que investigaba al cuerpo en sus manifestaciones espaciales. Algunas prácticas exploran la situación del cuerpo en su “lugar”: “al lado de”, “a distancia de”, “arriba-abajo”, etc. “Se trataría del análisis de exploración en la espacialidad orientada del cuerpo, de una tematización del espacio corporal que se realiza sobre todo en la acción y en el movimiento propio”  Otros ejemplos de ello son las Demostraciones primarias de R. Rinke, analizando las relaciones espaciales de su cuerpo como dentro-fuera, horizontal-vertical, etc.

Otra manera de acceder al yo es a través de la modificación del cuerpo. Transformar el cuerpo es transformar la subjetividad. Desde Arnulf Reiner que toma fotos de su rostro haciendo muecas que imitan enfermos mentales y tratando de liberar a su inconsciente y poder “conocer” sus “otras” personalidades. Vito Acconci también hizo videos haciendo muecas sin sentido. Open book, por ejemplo, es una obra donde Acconci abre innaturalmente su boca y emite sonidos guturales buscando aceptarse y ser aceptado en un juego con el espectador: “I’ll accept you, I won’t shut down, I won’t shut you out…. I’m open to you, I’m open to everything…. This is not a trap, we can go inside, yes, come inside….” . Pienso también en Oppenheim dejándose quemar por el sol para “tornarse rojo” en Sunburn, o deformando su cara, manos, pelo, etc. con chorros de aire comprimido. Nauman decía que su cuerpo es un elemento equivalente a cualquier otro objeto escultórico: “De alguna manera, estaba utilizando mi cuerpo como un pedazo de material, manipulándolo… [En Manipulating a Fluorescent Tube] estaba usando mi cuerpo como un elemento y el tubo de neón como otro, considerando ambos como equivalentes y simplemente haciendo formas con ellos.”  Así, Nauman critica la frialdad y lo impersonalidad de la escultura minimalista.

El ejemplo más extremo de modificación del cuerpo que yo encontré es el de la artista francesa Orlan, quien hace de su cuerpo una escultura viviente tratando de luchar contra todo condicionamiento innato, tanto físico como psicológico. Se ha sometido a muchas operaciones paraestéticas para reconfigurar su cuerpo persiguiendo el ideal de belleza neoplatónico: suma de partes bellas. Además, se somete a sesiones de psicoanálisis con el fin de esculpir su personalidad. En ella, el cuerpo es un objeto tan maleable como el mármol, pero es ella misma. Su intento no es el de la perfección per se, sino el de alcanzar la divinidad.

“Body Art” y el otro

En segundo lugar, el Body Art, principalmente en Europa, se preocupó por el cuerpo en tanto principio de individuación, es decir, lo que nos separa de otros hombres, otros como yo; pero al mismo tiempo se convierte en principio de comunión. Esto me parece fundamental, sobre todo porque no sucedió necesariamente en términos sexuales, sino simbólicos. El arte corporal europeo tuvo como influencia a los accionistas vieneses. Ellos inciden en los aspectos profundos de la vida individual y colectiva…. “en el sufrimiento físico y en las prácticas masoquistas o sadomasoquistas no exentas de un cierto misticismo que hunde sus raíces en a doctrina cristiana de la redención humana a través del dolor y de la mortificación del cuerpo y en la plasmación artística de ésta en los cruentos suplicios, martirios y muertes de santos, y de la pasión y crucifixión de Cristo.” (Anna María Guasch)  Según Simón Marchán, esto entraría en la misma línea histórica de los lisiados del Bosco, el Saturno de Goya, iconografías de martirios, etc., evocando prácticas de sociedades donde hieren o deforman a sus miembros o víctimas o utilizan el travestismo. Esto es a lo que él llama “Body Art antropológico”.

Algunas de las manifestaciones que me parecen más interesantes son: Messe pur un corps de Michel Journiac, quien ofrece a los asistentes de su galería una hostia cocinada con su sangre, defendiendo simbólicamente a los marginados sociales; y Escalade non anesthésiée de Gina Pane, quien sube por una escalera con aristas metálicas lastimando sus manos y sus pies descalzos, denunciando los peligros sociales que amenazan al mundo, el cual está anestesiado y no se da cuenta de su enajenación. Su obra está plagada de consideraciones sobre lo sagrado y el misticismo de la carne. Sus heridas y sufrimientos son considerados acciones simbólicas para descubrir el sufrimiento de otros.

De modo menos violento, Vito Acconci, Dan Graham y Marina Abramovic y Ulay llevan a cabo experimentos que también tienen que ver con la experiencia del otro junto con la propia. En su obra Association Area, Acconci experimentó con dos sujetos que trataban de igualar sus movimientos sin poder ver al otro, sino por pura intuición. En la misma línea está la obra Two correlated rotations de Graham. Por su parte, Abramovic y Ulay experimentaron con el contacto físico y psicológico, pero no sexual, llevando a sus cuerpos a límites de resistencia tanto activa como pasiva. Por ejemplo, se sentaron uno frente a otro a una mesa larga, mirándose fijamente a los ojos, y duraron así tres días; permanecieron 18 minutos boca contra boca, respirando el mismo aire, llegando al borde de la asfixia: hay que llegar, incluso, a entender el límite de los otros, no sólo el mío.

“Body Art” y el papel del espectador

Como ya anticipé un poco, Marchan Fiz distingue tres tipos de “Body Art”: el antropológico, el fenomenológico y además, señala un tercero: el cinésico.  En este último clasifica las acciones corporales que se basan en la actividad cinésica del hombre y usan los gestos como forma de expresión artística; se interesa en la visualización de “gestos encontrados”, en la apropiación de la realidad. Aquí podemos ejemplificar el Círculo de miedo de Oppenheim, donde subraya la expresión de terror en su rostro al sentir caer piedras a su alrededor desde 10 metros de altura, tratando de no dañarlo.

Este tipo de “Body Art” nos interesa en tanto que, según Simón Marchán, es el que tiene más puntos de contacto con el arte conceptual, puesto que el cuerpo opera como signo de una comunicación no verbal. El cuerpo es aquí lenguaje y requiere necesariamente un espectador, su presencia es parte de la obra porque sin él, la obra no está “completa”.

Dice Marchan Fiz que hay una progresión de una concepción subjetivista de “Body Art” hacia una más objetivista. En la concepción subjetivista, el comportamiento corporal expresa algo que puede ser percibida por el espectador, pero éste no es esencial, no es el objetivo de sus creadores. Lo que él llama las corrientes “fenomenológica” y “cinésica” del “Body Art” ya implican una comunicación con una intencionalidad de transmitir a otro cierta información.

“Progresivamente se pasa del comportamiento corporal informativo, ligado a la señal […], al arte corporal propiamente comunicativo, donde el cuerpo opera como signo, como elemento del sistema individualizado en el curso de la comunicación. Mientras en el primer caso sería posible hablar, en términos relativos, del predominio de un comportamiento comunicativo con ausencia de destinatarios, más interesado por la autoexpresión del propio artista (body art antropológico), el segundo caso (sobre todo en el body art cinésico, pues la fenomenología ocupa unas experiencias intermedias según las modalidades) requiere la presencia del destinatario, interesado en los procesos de aprendizaje y en la instauración de la gramática visual del propio cuerpo…”  (Simón Marchan Fiz)

Más allá de eso, a mi me interesa resaltar que en ninguna de las expresiones artísticas del Body Art hay posibilidad de salir inerme. Aunque el artista lleve a cabo sus acciones solo en su estudio, no hay posibilidad de solipsismo porque al tener acceso a las acciones, cualquier persona es interpelada. Sí es importante la diferencia entre una experiencia donde el espectador no es “esencial” en la obra en sí misma, y otra donde es el espectador quien forma parte de la obra, envuelto en un proceso de comunión o de comunicación con el artista; pero en cualquier sentido me parece que el “Body Art” también apela a una noción de espectador como “otro yo”, como otro hombre al que se puede acceder, que no está inexorablemente alejado de mi “yo”. La percepción, en el “Body Art” ha roto con ese tabú del otro. El otro recibe mi intencionalidad, puedo “atravesar” al otro con mi cuerpo, aunque no en sentido fáctico, sino simbólico.

Me parece, pues, de suma importancia pensar en si realmente en el “Body Art” lo que importa es el cuerpo en su fisicalidad o no. Yo diría que sí y que no. Importa porque la radicalidad de su propuesta estriba en usar al propio cuerpo como “objeto” artístico, como soporte; pero con ello estos artistas están atacando sistemas que funcionan en la sociedad, conceptos idealistas que se creen superados pero que siguen operando. Así, el cuerpo sí importa pero como símbolo, como medio para acceder a lo que tradicionalmente no se puede. El objetivo no es hacer arte con el cuerpo, sino conocer – aunque suene a Kant – los límites de la subjetividad y desbordarlos.
Eduardo Nicol, en su Metafísica de la expresión, decía que el cuerpo es una abstracción. No hay tal cosa como un cuerpo. El cuerpo es un concepto . Cuando vemos algo así como un cuerpo, lo que estamos viendo es un hombre, alguien que expresa, alguien que es otro como yo. Si viéramos cuerpos, sería como enfrentarnos a cualquier otro tipo de entes, a “cosas”. Me parece que lo que hace el “Body Art” es jugar con esto: hombres-conceptos.

Booo…

Y la vida sigue…, aunque llueva, aunque se atormente mi alma, aunque esté quieta. No he dado ningún paso, ni siquiera hacia atrás. Decían los griegos que lo que no se mueve no tiene vida, ¿a dónde se está yendo la mía? Hoy sí salió el sol, pero yo sigo sin rumbo, dando tumbos aquí y allá esperando un no sé qué que me salve de mí misma. Tengo frío.

Tris ya va a la escuela

En otro post había ya contado los avatares que sufrí por encontrarle escuela a mi hijo. Finalmente encontré una que no es tan cara y llevan el dichoso método high scope, o por lo menos eso espero. Tengo sentimientos encontrados. Sé que es por su bien, sé que va a aprender cosas, sé que va a tener amigos, sé que va a empezar a hablar, sé que hasta le va a gustar después; pero todos esos “sé” no se sienten bien dentro de mí. Llego a mi casa y la veo triste, hasta siento feo ver sus juguetes alzados en lugar de estar regados por toda la casa. Todo es silencioso, hasta el clima está nublado y no entra luz. Sé que mi hijo está sufriendo, siento que él cree que ya no lo quiero porque lo mando a un lugar lejos de mí.

Todas las madres pasan por esto, ya lo sé, pero eso no le quita valor a la individualidad de mi sentimiento. Lo extraño y hasta me siento culpable de hacerlo sufrir. ¿Qué me pasa?

Miguel me dice diario todos los argumentos a favor, pero ni siquiera tiene que hacerlo, sé que eso es lo correcto. El problema es cuando lo correcto duele. Duele como cuando Tris nació y ya no lo tuve más dentro de mi pancita. Me imagino que siempre va a doler: cuando ya no venga a comer a la casa, cuando sea adolescente y se encierre en su cuarto,  cuando ya no se deje abrazar, cuando  vaya a la universidad, cuando se case… jaja… ahora entiendo por qué todas las mujeres sienten que las novias de sus hijos son unas lagartonas que se los quieren llevar lejos de ellas.

Tener un hijo es increíble. Sí te quita casi toda tu energía y tu tiempo, pero es como esculpir en mármol, poco a poquito; es dejar tu huella indeleble en otra persona para siempre; como decía Platón, es como volverte inmortal porque dejas atrás algo, la prueba de que existes.  Los niños están llenos de algo que nosotros perdimos, como que están más cerca del origen del mundo y por eso siempre lo ven con ojos limpios y nuevos. Todos los días te sorprenden, te dan esperanza porque te das cuenta que no todo está perdido, que la humanidad no puede ser tan terrible si todavía los niños sonríen y se divierten.

Yo no sabía que me gustaban los niños hasta que tuve a Tris, ni siquiera sabía si quería un hijo o no. La mayoría de los que no quieren es porque no saben todas las puertas que abren dentro de uno mismo. Un hijo saca lo mejor de ti, lo que no sabías que existía. Te hace valorar y poner atención al mundo. Utilizando las palabras de Heidegger, el mundo se abre más a menudo y se desvela… mundea.  Y eso es algo que siempre le agradeceré.

San Ildefonso y MUAC

El sábado pasado tuve la fortuna de poder atravesar el Zócalo sin que me atropellara un patinador… jaja. Es que con eso de la MEGApista (¿han notado que últimamente todo lo queremos en grandote? Hay MEGA-pizza, MEGA-rosca de reyes, MEGA- supermercados, MEGA- ventas nocturnas, etc. ¿En esto devino nuestro anhelo de grandeza?) ya no hay espacio para estar en el Zócalo, se volvió inhabitable. Quise pasar al Museo de San Ildefonso y me encontré con un mar de gente, y no sólo los que querían patinar, sino los Reyes Magos que iban a comprar sus juguetes y los innumerables ambulantes que rodean Catedral por ambos lados. En fin, el caso es que sobreviví y llegué al museo de San Ildefonso porque quería ver la exposición de Vientos del Oeste, Vientos del Este. Estaban anunciando la obra de Dalí, Picasso y Miró, pero resulta que sólo había una pintura de cada uno (creo que de Picasso había dos). De cualquier modo resultó que estaba muy buena. Se exhibía a puro español, eso sí, al parecer puro exiliado, aunque la exposición abarcaba desde los 20′s hasta la actualidad. Me gustaron en especial las obras de Souto y Barceló, y una de una artista cuyo nombre no puedo recordar.

El domingo tuve el placer de ir a conocer el nuevo museo de la UNAM, el MUAC. Puedo decir, para pronto, que ya es mi museo favorito. Es gigantesco y maravilloso. Cada espacio es una sorpresa y la iluminación está tan bien planeada que puedes tomar fotos sin flash y salen bien (pronto las subiré a mi hi5). No terminé de verlo porque es muy grande y fui con Miguel y Tris, así que había que estar cuidando que mi chamaco no tocara o rompiera nada; pero planeo regresar el próximo fin. Había obra muy diversa; en especial me sorprendió la MEGA-instalación (jaja, otra vez MEGA) de un artista cuyo nombre otra vez olvidé, que hacía referencia al tercer Reich y a los laberintos donde enseñan a los ratones a condicionar su comportamiento. Todo parecía un collage, hasta los animales disecados, aunque muy kitsch. En el centro había un laberinto para que tú mismo te sintieras como un ratón, era chaparrito y te tenías que hincar para entrar, pero a mi niño le quedó a su medida y tuvo su primer experiencia estética-lúdica en un museo. Definitivamente es una obra que pone en cuestión el papel del espectador, uno tiene que mirar hacia abajo, hacia arriba, hacia dentro, hacia fuera, entrar, salir, agacharte, pararte de puntas, pisar, etc. Esta instalación ocupaba sólo la sala 9 del museo, la más grande.

Aparte de ésta, sólo tuve tiempo de visitar las salas 1 y 2. De entrada había unas máscaras-collage que me fascinaron. La serie era como de 50, pero sólo se están exhibiendo como 20. Los materiales eran todos de desecho y me sorprendió que se veían tan naturalmente arregladas que parecían casuales y no causadas por la mano del artista. Es decir, es como cuando ves formas en las nubes o los fieles que se imaginan ver a la virgen hasta en los hot cakes… la idea es que algo que no tiene intencionalidad propia se interpreta como algo que tú ya conoces, que ya entra en tu esfera de comprehensión y por eso le atribuyes una intencionalidad. En este caso es un doble juego porque sí estuvo la mano del artista que puso los objetos de cierto modo para que ‘parecieran’ y sólo eso, casuales, aunque no lo eran, sólo para que tú fueras y tuvieras un mayor peso como observador. Un ready-made que no es ready-made. Es increíble.  También está una obra de Robert Morris, una de SEMEFO (sí, eran restos humanos combinados con ceniza y cascajo), una de Teresa Margoles (nunca falta en una exposición de arte contemporáneo en México), una obra de una alemana que me llamó la atención porque parecía neodadaísta, pero en los 40′s y en Alemania!!! En fin, ya contaré más cuando termine de visitar todas las salas. Hasta ahora lo recomiendo muchísimo, además de que está padrísima la construcción.

Mi acercamiento a la magia náhuatl

Bueno pues, después de unas vacaciones riquísimas en Cancún donde, por cierto, pudimos ir a la boda de mi amiguita Mariana, nos fuimos a Tehuacán a pasar el año nuevo con la familia de Miguel. Sus tíos y sus abuelos no son precisamente de Tehuacán, sino de un pueblito como a dos horas que se llama Zoquitlán, también en Puebla, y Miguel siempre me hablaba de ese lugar con mucha nostalgia.  Me contó cosas extrañas, como que a su abuelita una vez se le apareció un hombrecito diminuto que la llamaba y ella se pusó a rezar y desapareció. Me habló también de una bruja, una señora que los curaba desde siempre y que a él lo había visto algunas veces. El caso es que fuimos a Zoquitlán y que me lleva con la brujita. Yo me la imaginaba con los dientes chuecos y las uñas largas en una casa llena de gallinas muertas, pero no era nada de eso; era una señora cuya característica más prominente es su edad: se veía como de 100 años, estaba sentada en una silla de ruedas afuera de una tienda que vendía aguardiente con muchas cobijas encima porque le daba frío, no hablaba español y me miró con mucha dulzura. La tía de Miguel es la que habló con ella en un náhuatl perfecto y fluido, por lo que no entendí absolutamente nada. El caso es que me limpiaron con una botella transparente y sólo con verla a contraluz la señora supo qué es lo que yo tenía. A grandes rasgos me dijo que tenía un genio de la fregada… jaja! Y pues que me sorprende porque esa es precisamente la razón de la mayoría de mis problemas en la vida. Me dijo que por mi carácter tan fuerte a veces hago cosas que luego me causan mucha tristeza. Me dijo que yo tenía un niño (al cual no pudo haber visto porque estaba dormido en el coche) y que no comía carne de cerdo, lo cual es todo cierto. Sí me sorprendió, aunque yo creía que me iba a decir que estaba asustada por una camioneta negra (la cual casi me atropella un día antes) o que tengo un pendiente muy grande (o sea, mi tesis), pero me dijo de mi carácter.  La verdad es que al principio fue mucho más por curiosidad que por otra cosa, pero luego me sentí muy mal, me sentí muy vulnerable, como si te volvieras tan transparente como esa botella y pudieran ver dentro de ti hasta lo más profundo. Terminé arrepintiéndome, y más porque no entendí nada de lo que dijo, sino que la tía de Miguel es la que después me dio un resumencito.  Me dieron unos menjurges (¿así se escribe?) para beberme y que no me hagan daño los corajes, pero la verdad es que me saben a colilla de cigarro y me cuesta mucho trabajo tomármelos. Sigo intentando, aunque al principio desconfié porque no tengo idea de lo que tienen esas bebidas horribles, pero Miguel dice que cuando era chiquito era muy corajudo y le dieron eso mismo durante años, así que supongo que no me voy a morir y tengo una experiencia más que contar.