¿Qué les pasa a las nuevas caricaturas?
No me voy a poner en el plan de abuelita y criticar a los niños y “jóvenes” de ahora. Solamente quiero hablar de caricaturas porque, en buena medida, lo que ves de niño te marca para el resto de tu vida. Hay muchas caricaturas que veía y que me encantaban: la Familia Robinson, Don Gato, Heidi, Remy, Lulabell, Bell y Sebastian, Hi-Man, los Muppets Babys, los Thundercats y no se me ocurre otra ahorita. El caso es que el otro día estaba pensando en ellas y me di cuenta de que la mayoría estaban como en un contexto europeo, con una estética más bien apagada y lo que importaba más era la narrativa: tenían continuidad y te contaban una historia con la cual pudieras sentir empatía y com-pasión, es decir, todavía se basaban en normas de la dramaturgia clásica. En el caso de las gringas no era tan así, pero igual te presentaban historias que tenían que ver con la fantasía y hasta con héroes que te iban a salvar de la maldad del universo.
Hoy los niños no ven esto, hoy son mayoritariamente violentas. Hoy los niños no pueden seguir historias de un capítulo a otro. Hoy necesitan diálogos explícitos y literales: ya no saben interpretar. ¿Qué onda? Hace rato estaba viendo que aún pasan el “Pájaro loco” y me dieron ganas de verlo, pero resulta que es un remake del antiguo, Loquillo tiene un par de sobrinitos que hacen travesuras y él ya no, todos son rojos con azul y de tan nuevos se ven hasta artificiales. Recordé cuando le dieron en la madre a la Pantera Rosa y le pusieron voz y la pintaron de rosa más vivo. No es igual…
Me da miedo que Tris cuando crezca quiera ver caricaturas horribles, aunque no sean de guerra. Una amiga mía me contaba el otro día que su hijo de 6 años le dijo: “Mamá, yo no pido perdón porque eso es para los débiles”. Resulta que el niño lo había escuchado en alguna de sus caricaturas. Eso es justo lo que yo no quiero que le pase a Tris, pero tampoco lo puedo meter en una burbuja de cristal. Ahorita es feliz con Dora, la exploradora, el Mundo de Elmo y las Pistas de Blue, pero tarde o temprano tendré que idear soluciones para que no vea tonterías que le den mal ejemplo. Tengo entendido que en Estados Unidos está prohibido que las caricaturas muestren sangre o armas, pero no necesariamente debe contener eso para ser violenta o para enseñar pendejadas. Supongo que tendré que pasar varias horas frente al televisor con él para vigilar lo que ve. ¡Qué flojera! En fin…

Mmhh, pues la verdad es que si es de miedo.
Una opción podría ser que lo metieras a clases de natación, o de algún deporte, en la alberca olímpica. En mis tiempos, había enfrente una bliblioteca y saliendo de las clases mi mamá nos llevaba un rato a leer cuentos.
Cuando llegabamos a la casa nos poniamos a hacer tarea, así que solo veíamos televisión como 1 hora y media al día. Media hora llegando de la escuela: Sandy Bell y/o Remy y en la noche Mazinger Z (así se escribe?) y Topo Gigio (oh dios!…jeje).
Bueno, ese hasta ahora es mi plan para cuando tenga un pequeñito, pero sinceramente cuando pienso en esta clase de situaciones todavía me da miedo.
Topo Gigio, qué recuerdos… Pues bueno, es una buena opción mantenerlos ocupados en otras cosas, pero creo que hay que tener en cuenta que tiene que llegar el momento en el que empiecen a aprender cosas, tanto buenas como malas, que nosotros no les enseñemos, ya sea a causa de caricaturas violentas, el compañerito de la escuela que les enseña a decir groserías, la niña mala en la secu que los convence de salirse de clase de matemáticas para ir a fumar a una casa abandonada (jaja, ya se me salió lo autobiográfico), etc.
Pues si, pero mi punto es que antes las caricaturas no eran así, es decir, contaban buenas historias, eran creativas, etc. En fin, esperemos a que crezcan los chamacos.
En una nota no relacionada con el post, mucha suerte mañana, espero que todo salga bien. Bueno, en realidad, como dicen por ahí, eso del examen ed titulación es sólo la cereza del pastel, pero de todos modos, que todo salga bien.
Gracias, gracias. Ya estoy un poco más tranquila, o resignada. Ya quiero que pase, es demasiada tensión. Saludos