¿Me estoy volviendo de derecha?

Ir a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM puede convertirse en muchos tipos de experiencia, la mayoría determinados por prejuicios alentados por los mismos universitarios: “Facultad de Filosofía y Piernas”, de “Filosofía y Hierbas”, etc. Lo cierto es que, en mi caso, y a pesar de que durante mis estudios ahí no hice casi amistades con nadie, y sufrí durante esa etapa las peores cosas de mi vida, le tengo un profundo cariño. Los baños horrendos que de tanto en tanto remodelan y que sin embargo siguen estando en mal estado, la biblioteca que nunca tiene los libros que buscas, los de servicios escolares que se nota que en años no han sonreído, los compañeros pseudointelectuales que por sólo estar ahí creen que pertenecen a la estirpe de los sabios, los maestros impuntuales, etc. fueron suficientes para que yo nunca terminara de tener un sentimiento de pertenencia, pero no para que a la distancia no sea capaz de apreciar lo que aprendí ahí como lo más importante de mi vida.  10 pesos eran la diferencia entre comer y no comer, a veces tenías que decidir si comprarte una maruchan o sacarle copias a un libro. Podías pasarte la tarde entera en las Islas leyendo o con-bebiendo. Podías irte caminando a cualquier otra facultad a ver una peli. Podías asistir a 50 mil conferencias magistrales gratuitas con super intelectuales de todo el mundo. Podías estudiar otro idioma en el CELE por sólo 2 pesos.

Ahora que estoy de salida empiezo a sentir nostalgia por estas cosas, aún cuando en esas épocas lo único que quería era irme, a donde fuera, a otro planeta si era posible. Siempre recordaré a Ricardo Horneffer afirmando con vehemencia “HAY MÁS SER DESDE QUE HAY LOGOS” y citando de memoria a Nicol y a Heidegger; a Gerardo de la Fuente postulando a la “ñañara” como categoría estética y usando saco con playera polo, pants y botas vaqueras al mismo tiempo; a Francisco Mancera con su somnífera voz hablando del “principio del placer” de Freud; a Elisabetta di Castro jalándose los cabellos porque en su clase de ontología nadia sabía lo que ésta es… jajaja; y sobre todo a Descartes, cuyas Meditaciones Metafísicas habré leído unas diez veces durante toda la carrera.

En fin, sólo quería decir que ahora, a la distancia, duele más lo que ocurre ahí. Esta semana asesinaron a un narcomenudista (uno de los 50 000 que hay en la facultad) y desde entonces ya no es posible el comercio informal afuera de Filos. Esto ha generado caos a los que yo ya no estaba acostumbrada. Hoy fui varias veces y en la mañana había un meeting en el aeropuerto de la fac donde los ambulantes aseguraban que les estaban negando el derecho a la vida, y estoy citando literal… reprimiéndoles el derecho a la vida… orale.  Media hora después había unas 200 personas afuera de la dirección, me parece que tratando de entrar y, evidentemente, obstruyendo el paso con el único propósito de “ejercer presión”.  Para cuando regresé en la tarde ya no había paso en el circuito universitario, sólo podías entrar a pie a la facultad. Había varios vochitos de Auxilio UNAM supuestamente conteniendo la situación, pero ya los habían envuelto en la cinta amarilla que se usó para aislar la zona del crimen, los habían llenado con estampitas de propaganda y ridiculizado vilmente. Salí de filos como a las 7 y, para entonces, ya corrían rumores de que mañana será tomada por completo la gloriosa Facultad de Filosofía y Letras por los comerciantes inconformes que ni son estudiantes y ni influyen en ellos más que para venderles babosada y media.

No sé si en un tiempo pasado cuando era ruda y quería ser guerrillera del EZLN hubiera apoyado esto, pero el día de hoy, al escucharlos, sentí un discurso tan vacío, tan sin sentido, que hasta pena ajena me dio. Seguramente ya se están uniendo con los de Atenco y los no sé qué redes campesinas, barzonistas y no sé qué más organizaciones dizque sociales. ¿Y para qué?  Seguramente, si es que no los dejan ponerse ahí, van a encontrar lugar abajo de la Central o en otro lugar y vendiendo sus calzoncitos y sus CDs piratas y sus churritos. No se van a quedar sin chamba, pero lo que molesta es que tengan que hacer todo esto como si su causa fuera la causa de toda la comunidad de la facultad. Dudo mucho que así lo sea. Incluso las pobres señoras chiapanecas que iban a vender sus hermosas artesanías tenían cara de sacadas de onda, no estaban echando argüende con los demás. Yo creo que a ellas sí les están dando en la torre y son las que menos voz tienen porque no se atreven a cerrar una calle o a intervenir un vocho. Ellas sólo se preguntan qué está pasando.

Nunca juzgué de manera negativa a nadie de mi facultad. Nunca creí que unos eran más listos que otros. Nunca dije que estuviera bien o mal que hubiera ambulantes y chavos fumando mota afuera de la central. Yo creo que cada quien su vida, pero cuando friegan a la comunidad no puedo quedarme callada. Hoy no pude llegar a la fac en coche, tuve que irme a uno público y caminar… bueno, eso lo tolero, pero si mañana cierran la facultad me atrasaré todo el fin de semana en la corrección de mi tesis y mis trámites se retrasarán varios días, lo que pone en peligro que yo me titule este semestre. ¿Eso no es negarme mi derecho a ser filósofa? ¿Quién tiene más derecho?

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