Encarcelada

Hoy fui al MAM en un intento fallido por recorrer todas las exposiciones. Sólo pude ver 4 de 5… era demasiado. Otra vez se exhibe a una surrealista, como si el MAM fuera exclusivo de ellos y como si todavía estuvieran de moda. La artista se llama Alice Rahon y su obra está linda… y ya. También hay otra exposición de Yishai Jusidman que tampoco me fascinó, aunque está buena. La exposición que me encantó fue Presuntos Culpables que tiene como hilo conductor la vida en las cárceles mexicanas, y la justicia en nuestro país en general. Había de todo: fotografías (las mejores son las de Patricia Aridjis y las de Pericles Lavat, que por cierto es maestro de arte de mi prima Karina), videos (entrevistas a mujeres presas y un documental sobre las injusticias del sistema jurídico mexicano), objetos (Teresa Margolles y su famoso cuchillo, otros objetos confeccionados en la cárcel, etc.) y sobre todo instalaciones. Éstas últimas eran sumamente fuertes. impactantes, pero también conmovedoras, como es el caso de los Intercambios de José Antonio Vega Macoleta, quien fue a la cárcel y les propuso a los reos realizar acciones en su nombre afuera de la prisión siempre que éstos le sirvieran como soporte a él para sus obras. Por ejemplo, un reo le recogió las colillas de cigarrillos y las clasificó a cambio de que el artista fuera a ver a visitar a su amante, y así otras 364 acciones más.

Santiago Sierra, por otro lado, hizo una caja negra de 3 x 3 mts. en la cual te metes durante el tiempo que te marque un dadito, el cual va desde los 30 min. hasta 4 hrs. Dentro de la caja no puedes tener ninguna de tus pertenencias, ni dinero, ni celular, ni mp3 ni nada, tratando de que llegues a sentir por algunos minutos lo que los reos viven a diario. A mi me tocó estar una hora, pero la verdad tengo que confesar que pedí que me sacaran a los 20 min. porque no tenía tanto tiempo y además me moría de frío. Sin embargo, fue suficiente para confrontarme a mí misma con mis reacciones. Lo primero que hice fue sentarme en la silla, luego caminé en la oscuridad tratando de acostumbrarme, luego llegué a la puerta y me puse a escuchar una conversación a través de ella y me dio risa, luego me volví a sentar y me puse a pensar y a pensar en cosas y cuando me dí cuenta ya había pasado un ratote y ya me salí. No me dio miedo ni claustrofobia ni nada, más bien lo que te mata es el aburrimiento.

Recomiendo mucho esta exposición, aunque ahorita el MAM le está apostando a otras cosas, pero es bueno que también le de espacios al arte contemporáneo y a los artistas vivos.

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