A propósito de Barbie y la fusión sujeto-objeto
“En sus orígenes, la muñeca no era una cosa en sí misma, sino una representación. Mucho antes de las primeras muñecas y muñequitos negros de trapo, el ser humano había hecho también muñecas como retratos de niños y adultos determinados. Siempre era un error dejar que otros poseyeran el muñeco de ti mismo; quien tenía tu muñeco tenía una parte esencial de ti. La expresión máxima de esa idea era, naturalmente, la muñeca de vudú, a la que se podía clavar alfileres para herir al representado, la muñeca cuyo cuello podrías retorcer para matar a un ser humano, a distancia, con la misma eficacia con que un cocinero musulmán se ocupa de los pollos. Luego vino la producción en maza y el lazo entre el hombre y la muñeca se rompió; las muñecas se convirtieron en clones en sí mismas. Se convirtieron en reproducciones, versiones de cadena de montaje, sin carácter, uniformes. En la actualidad, todo eso estaba cambiando de nuevo.
Pero ahora mujeres de carne y hueso querían ser como muñecas, cruzar la línea divisoria y parecer juguetes.”
Salman Rushdie
