50 años de Barbie

El viernes pasado fui a ver la exposición de los 50 años de Barbie en el Franz Mayer. Mi interés era meramente museográfico, es decir, según yo iba a ver cómo estaba montada la exposición, pero salí de ahí super feliz y recordando mi niñez. Y es que, aún cuando quiera ver esos tiempos como parte de mi educación machista de la cual reniego, tengo que admitir que las Barbies sí eran mis juguetes favoritos y yo moría por tener la camper, la Barbie tal o cual, la ropita nueva, la casa no sé qué, el comedor, los sillones, las camitas, el Ken no sé qué tanto. Crecí con Barbies al igual que mis primas y mis amigas.

Llegué a la exposición y ví todo de rosa (odio el rosa) y la primer Barbie en salir al mercado en el 59 te recibe con un traje de baño a rayas. Luego te sorprendes de la cantidad de Barbies de colección que hay: la Barbie y Ken vestidos de Romeo y Julieta, la Barbie Minerva, la Barbie reina Elizabeth, la Barbie vestida de los 20′s, de los 30′s, de los 40′s, la Barbie chica Bond, Barbie y Ken como los locos Adams y los Monsters, las de diferentes regiones: mexicana, chilena, africana, parisina, apache, etc., las que visten modelos de diseñadores famosos, etc., etc., etc., sin contar las que todos recordamos: la Barbie doctora, la Barbie con sus rockers (yo la tenía, con todo y escenario donde cantaba), la tenista, etc.

Con todo y que ya sabía que vería una exposición bastante banal, la verdad es que me sentí bastante interpelada emotivamente. Había varias Barbies que yo tuve y que había olvidado, había una que siempre quise y no tuve (la del cabello largo hasta el piso). Un poco me sentí como niña otra vez, me entusiasmé, aunque también me hizo darme cuenta de cuánto tiempo ha pasado, de lo vieja que estoy: las que yo tuve ¡¡¡¡¡¡¡¡eran de 1985!!!!!!!

Es la única exposición en mi vida donde los que más disfrutan son los niños, bueno, las niñas. Todos toman fotos y se emocionan porque nos es muy cercana. Barbie tiene un poco de nosotras, es definitivamente un ícono de muchas generaciones.  Quizá hicieron falta muchas más Barbies de las “comunes y corrientes”, más Kens, más objetos (sólo había un piano, un comedor y un Ferrari) y más espacio.  Con todo, he de confesar que sí me gustó. Vayan a verla y díganme si les pasó lo mismo.

Comments (1)

KARLAApril 18th, 2009 at 5:16 pm

tengo 13 años y tam bien me encanto no me arrepenti de ir

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