Amazon’s Kindle

No se preocupen, no voy a escribir en inglés como Miguel. No sé expresar mi sentimiento de… no sé… confusión, un poco de asco, un poco de emoción y sorpresa que me da el averigual lo que es el Kindle. ¿Lo han visto? Es una cosa padrísima que podría cambiar el rumbo de la industria editorial para siempre, del mismo modo que lo hizo la iPod con la industria de la música (ya hay quienes lo comparan). Kindle es un aparatito muy lindo, debo admitir, que ahora en su segunda versión tiene capacidad para, según recuerdo, unos 1500 libros electrónicos, acceso ilimitado a Wikipedia, acceso a no sé cuántos periódicos y revistas y blogs del mundo, y además le puedes cargar PDFs y archivos de Word. Se puede leer tan claro como una hoja de papel y no necesitas conexión a internet, me parece. Hay, incluso, la posibilidad de intercambiar contenido de texto con tus amigos los Kindleros. Y todo esto por sólo $359 dólares.

Me quedé como en Shock. Steve Jobs dice que no importa, que no va a ser exitoso porque la gente ya no lee, entonces qué más da que inventen aparatitos. Lo que no dice es que el Kindle también tiene opción de audio, para que “escuhes” tus libros en lugar de leerlos.

Para mí es un invento muy importante. Igual y no entré en shock con la iPod porque de por sí ya tenía tiempo de no comprar discos físicamente, y sólo fue como algo natural el paso a la música intangible. Supongo que también es un paso natural éste del Kindle, pero a mi me preocupa. Se ve como buena opción para mí, ya que entre mis planes es cambiarme de país y mi preocupación más grande es no poder llevarme mis libros (lo digo en serio, prefiero dejar mi ropa, mis poquitos muebles y hasta los juguetes de Tristán, que mis amados libros). También suena ecológico, ya no tendremos que destruir tantos árboles para imprimir textos. De todos modos me da escozor que un libro se convierta en eso… en un archivo, en algo intercambiable. Se siente como si la distancia que nos separa a los hombres del conocimiento se ensanchara, como si poco a poco el saber se convirtiera en algo “chic”, en algo fashion. ¿Qué pasará con los libros-objeto? Yo tengo varios libros que son bellos en sí mismos, que se disfruta tocar, ver, leer. No sólo hay libros de arte hermosos, sino de muchas otras cosas, como literatura, filosofía y hasta ciencia ficción. Yo no me imagino a Miguel leyendo su amado Silmarillion en un aparatito así, en blanco y negro (creo que todo es en blanco y negro). Yo tengo libros que ni siquiera puedo subrayar porque temo dañarlos.

Hay miles de cosas de tecnología que me han sorprendido e indignado, pero casi ninguna me ha afectado directamente a mi. Cuando yo escriba cosas, quisiera que la gente me leyera en papel. De alguna manera el papel es la prueba de que existes, de que no te desvaneces en el aire, como decía Marshall Berman cuando hablaba de la posmodernidad. Es como si el nuevo anhelo del hombre fuera ese, el de desaparecer. El dinero desaparece, se convierte en tarjetitas, ya no está. La música ya no está en discos. El internet es una cosa increíble, abstractísima (siempre digo que el Internet es como Dios, nadie sabe qué es o dónde está, pero funciona; el ciberespacio es como el reino de los cielos, nadie lo ve, pero opera). Y ahora los libros… ¿qué nos pasará a las personas en el futuro? ¿Seremos hologramas, como en la película de Wall-e?

¿Alguien de ustedes tiene uno?

Comments (1)

AlvarierenMarch 5th, 2009 at 11:06 pm

MMMMMMMMM pues la verdad no conozco el Kindle, pero alguna vez leí varios libros en una PALM que tenía y pues la verdad, me gusta mas tener un libro en las manos.

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