Nuestro primer encuentro con la justicia
Ahora que ya pasó todo ya puedo contar la horrible experiencia que pasamos mi flaco y yo desde el sábado y hasta ayer. Todavía no nos da risa, espero que algún día nos dé. La cosa fue más o menos así: nosotros tenemos placas de Querétaro (en otro post había ya comentado la broncota que es cambiar tus placas al DF), así que según las nuevas reglas de tránsito no podemos circular el tercer sábado de cada mes (cosa que por cierto no se explica claramente en el locatel), pero también sabíamos que habría tolerancia hasta septiembre. El sábado tuvimos una fiesta familiar en donde se reúnen todos mis tíos, vivan donde vivan, y todos los primos, así que obviamente no podíamos faltar. El el coche íbamos dos primas de Cuernavaca, un primito de 8 años, mi bebé de 1 año, mi flaco y yo, además de una olla con mi guisadito que me tocó llevar, una piñata, una pañalera, una maleta de mis primas, una bolsa de mercado con dulces y botanas y hasta una jarra con agua de sandía. Todo esto lo cuento para que se imaginen lo ridículos que nos veíamos cuando nos desalojaron del coche en pleno camellón del periférico. Nos agarró la patrulla del Estado de México y mi flaco por quererse hacer el muy honesto y no dar mordida ni dejarnos rogarles a los polis logró que se llevaran el coche al corralón. De nada sirvió nuestro choro de que veníamos de Cuernavaca e íbamos hacia Querétaro, de nada sirvió que mi papá fuera en ese momento al módulo de tránsito y le dijeran que sí, que en efecto había tolerancia hasta septiembre, de nada sirvió que le dijéramos al poli que era tonto bajarnos con todo y chivas y niños ahí… se quisieron chingar a Miguel por necio y que nos dejan sin coche. Miguel pensaba que era fácil sacar el coche, que sólo había que pagar la multita y luego pasar por él. Pues no… la noche del domingo la pasamos con mi mamá para poder ir el lunes a algún lugar del estado a pagar la multa, pero cuando al fin investigamos dónde se pagaba (no era una multa cualquiera, sino del Estado) seguíamos sin imaginarnos lo que nos esperaba. Fuimos hasta un pueblo llamado Villa Nicolás Romero que está LEJÍSIMOS y todo para que nos dijeran que necesitaban papeles del coche que ni llevábamos. Así perdimos el lunes. Regresamos hasta la casa (vivimos en el sur de la ciudad, como a 4 horas de ahí) y lo intentamos de nuevo el martes. Afortunadamente nos prestaron un coche y llegamos hasta allá, pero sólo para que nos dijeran que no estábamos acreditanto la pertenencia del coche porque no tenía un maldito sello de notario de Querétaro… noooo!!!! El antiguo dueño es mi hermano y vive en España, así que no había mucho qué hacer. Nunca había tenido tantas ganas de golpear a alguien como las tuve de madrearme a la vieja esa… se los juro, casi la golpeo: no entendía razones, le valió lo que le dijimos, le rogamos, le dijimos que no habíamos ido a trabajar en dos días, que vivíamos en Cuernavaca, que estábamos pagando hotel, etc… todo le valió, dijo que nada más no se podía. Total que el honesto de Miguel tuvo que dar mordida… sí, tuvo que dar dinero para poder pagar nuestra maldita multa. Pero la cosa no terminó ahí, después de eso hubo que llegar al corralón de Cuautitlán. Para nuestra pi… suerte el membrete del depósito sólo decía Cuautitlán, pero el baboso que se llevó el coche escribió Cuautititlán Izcalli, lo cual no es lo mismo, es más, hay como media hora de diferencia con tráfico. Estuvimos a punto de perdernos y de tener más que contarles si no fuera por mi amiguito David que nos echó la mano investigando dónde era y trazándonos una ruta… gracias de nuevo, amiguito. Así, ya tengo coche otra vez, aunque tuvimos que cruzar DF y Edo. de México dos días seguidos de ida y vuelta y nos llevamos uno de los corajes más grandes de nuestra vida. Así fue… deseo que no le pase a alguien. Es horrible.

Ay, ay, ay,… que decir, entiendo tu frustracion… PI*&^%$# Policias y burocratas!
Ya no se a quien le tengo mas miedo si a los policias o a los criminales.
Saludos y abrazos a la familia
Aline Aline, falta de creatividad ya estando todos en le periférico y con comida pues se hubieran puesto a vender unos taquitos o algo por el estilo.
No es cierto en verdad se lo que se siente, la pin…. frustración de ver como la gente en lugar de querer ayudar sólo hace las cosas mas difíciles y el sentido común se vuelve el sentido mas raro de este mundo. En fin espero que no vuelvan a tener una experiencia así. Un saludo y abrazo a los tres.