Ehrenberg y Motherwell

¡¡Finalmente pude escribir este post después de semanas!! Bueno, pues quería contarles de más visitas al museo. Esperaba ansiosamente el momento de poder ir al Dolores Olmedo a ver la obra de Motherwell. El plan original era ir el día de la fiesta de cumpleaños de mi hijo… jiji, pero - obviamente - no me fue posible, había demasiadas cosas que hacer, así que fuimos el domingo, o sea, el mero día en que mi hijo cumplía un añito de edad y pasó su cumpleaños entre pavorreales… nimodo, era el último día de la exposición. En fin, la verdad es que había escuchado por lo menos dos comentarios de su obra y eran así como de “¿eso qué?” o “no entendí nada”. A mi me encantó. Sólo había visto su obra en libros, pero en vivo es impactante, de veras que las manchas tienen un encanto difícil de racionalizar. En especial nos gustó una obra con una mancha azul en el extremo inferior derecho (mi prima Karina que estudia arte me contaba algo de a proporción áurea que no entendí, pero se escuchaba interesante y eso justificaba la colocación de la mancha, según ella), pero yo creo que en este caso, siendo su pintura de inspiración automática, pues eso no cuenta tanto, lo que cuenta es el color, el color habla. Yo no sé si le robó su azul a Yves Klein o qué, pero era de verdad hermoso. Además me sentí complacida por mi ñoñez… jaja, de veras, conforme iba viendo las obras iba notando la influencia de Pollock, de Rothko de Newman y de Schwitters. Y sin haber visto nunca obra en vivo de Pollock, puedo aventurarme a decir que el “dripping painting” en litografía se ve mucho más chido… jeje. Sus colores son muy muy intensos, absolutamente vivos, aunque muchas veces pintó sólo en negro. La primera pintura también me gustó bastante (no me pregunten nombres, soy pésima para recordarlos): era un cuadro negro, completamente negro y sólo en una esquinita se asomaba un destellito de luz, de color blanco, como si se comenzara a abrir una cortina, como si, al final del día y a pesar de todo el horror de la guerra, se vislumbrara un pequeñísimo resquicio de posibilidad. Creo que una onda similar es la pintura color mostaza con un cuadro negro: una ventana, como las de Rothko, pero definida.

Luego, el viernes 30 fui al MAM a ver la exposición de Ehrenberg, un mexicano que formó parte del movimiento fluxus y sí que me sorprendió. No es que me encantara, o no todo él me encantó. Me gustó especialmente su “escultura caminada”: los fluxus fueron quienes dieron un gran giro en lo que se tiene por concepto de “escultura”: ésta ya no era más un objeto, ni siquiera un objeto con movimiento. Ellos fueron más allá y convirtieron a la escultura en acción, en performance, en happening, en acontecimiento irrepetible. Claro que su “escultura caminada” está documentada en fotos, pero la idea, incluso el título, me encantaron. También me encantó, pero mucho, el poema que podías escuchar en los audífonos y que Ehrenberg se inventó transitando por Avenida Zaragoza y consistía en ir simplemente leyendo todo lo había en la ciudad. Algunos fragmentos que recuerdo son:

“Baje de peso”, “Gane peso”
“Si no tiene coche nuevo es porque no quiere”

“Nike, Reebook (leído Re-e-bok), Converse, converse, converse”

Es una pena que no recuerde más, incluso lo he estado buscando en internet y nada. En fin, lo que no me gustó tanto fueron sus pinturas, que tenían un color demasiado chillón y agredía al ojo, a pesar de que no tenía nada de agresivo en sí; eran más bien como muy kitsch, sin entenderlas como de mal gusto. Además Ehrenberg es un extraordinario dibujante y caricaturista, incluso tiene una serie del “metro”, creo que se puso a dibujar ahí y me gustó mucho. La verdad es que no disfruté tanto esa exposición como hubiera querido porque fui sola con el Tris y estaba de latoso, así que lo tuve que poner en el suelo a gatear por el museo y lo tuve que estar cuidando. Nimodo, esa exposición también ya se acabó.

Cuando terminé con Ehrenberg pasé de nuevo por la sala de Remedios Varo y resulta que han cambiado la exposición. En otro post escribí que la dichosa colección era la que siempre había estado de por sí en la exposición permanente, pero ahora sí han agregado mucha obra - pero mucha - de colecciones privadas y ya no la ví bien, pero regresaré para verla detenidamente y con cámara porque sí permiten sacar fotos, espero que esta vez el Tris me de chance. Ya les contaré. También tengo planeado ir mañana al Soumaya otra vez porque creo que se está exponiendo algo de Dalí. Ojalá pueda sacar fotos también.

Comments (1)

Miguel CobáJune 9th, 2008 at 4:36 am

Qué bien, ya estamos llegando a la etapa de empezar a producir post relacionados con el arte. Me da mucho gusto, además de que son muy interesantes. Si a eso le agregas la emoción con la que los escribes, el resultado es que nos haces querer saber más y más de este tema.

Sigue así, que nosotros estamos atentos.

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