Creo

Todos dicen que hay que creer en algo, que no creer es como estar muerto, o como ser no-humano. Yo no creo que haya un Dios en el cielo, no creo en un cielo ni en un castigo divino. Tampoco creo en un karma y creo que el destino es algo que hay que tomar con pinzas, pues siempre o casi siempre se toma como lo opuesto al libre albedrío. Yo jamás digo, por ejemplo, que las cosas pasan por algo. Tampoco creo en la suerte. Creo en el azar, que no es lo mismo, pero eso no implica que seamos motitas que bailan al son del viento. Eso sí sería estar muerto. Yo no creo que la vida en la tierra sea un castigo, ni que sólo por nacer ya somos pecadores ni que necesitemos redimirnos y expiar nuestras culpas. Sí, probablemente la vida misma sea una tragedia, pero eso no es lo mismo: es trágica porque es amoral, porque es “injusta”, o mejor dicho, porque es inconmensurable, irracional, sin sentido. Nadie puede domar la vida, pero lo que si podemos, y no sólo podemos sino que lo hacemos todo el tiempo, es decidir sobre la propia vida. No hay manera de escabullirse de tu propia existencia, a cada momento la determinas, la cambias, la decides, hasta cuando crees que no decides nada. Mi propia vida es enteramente mi responsabilidad, de nadie más. Por eso me considero optimista, por eso puedo vivir a pesar de no tener dios. La mayoría de la gente cree que los ateos son malas personas, psicópatas en potencia o algo así.  Me da risa. Yo creo en el hombre, que es capaz de los actos más bajos y más elevados. Creo en las responsabilidades individuales, personalísimas; pero que repercuten en la humanidad entera. Sí creo en la vida eterna, pero sólo a través de la Belleza y el Amor (eros). Y más aún, creo que somos todavía capaces de sentir com-pasión: siempre digo que no podemos dejar de sentir empatía por la risa, por el sexo, el horror y el llanto.  Podemos todavía olvidar esa ilusión de “subjetividad” y traspasar los propios límites.  Podemos crear más ser, podemos denigrarlo, pervertirlo, manipularlo, exaltarlo, encumbrarlo, etc. El ser en general también es responsabilidad del hombre. Hay que tener cuidado, pues, con lo que hacemos. Hay que convertir nuestra praxis en póiesis (poesía, arte). Hay que pensar siempre en qué clase de persona te quieres convertir, a qué mundo quieres pertenecer y heredar a tus hijos; no a dónde te quieres ir después de que te mueras. Claro que me da miedo morir, claro que me da miedo la nada, pero me da más miedo desperdiciar mi vida y no hacer nada, perder el tiempo en tonteras en lugar de ser más de lo que soy ahora. Así que hace algunos meses (no muchos) decidí que voy a ser feliz, que me voy a arriesgar a hacer lo que me gusta sin miedos, sin preguntas hacia el futuro. Yo no vine a esta vida a sufrir ni a expiar ninguna falta, la vida se me otorgó como un regalo, uno que yo misma pude también dar, y voy a vivirla, no a evitarla.  Es de verdad increíble las miles de cosas que se han inventado para evadir la vida, para evadir el tiempo: cirugías, cremas, inyecciones, maquillaje, aparatitos que te ponen bien bueno sin hacer nada, tintes para el pelo, fajas, postizos, carros deportivos (muchos conducidos por viejitos), fotos con retoque, etc.  Me da pena que no seamos capaces de vivir la vida con ligereza. Al principio de la humanidad bellas eran las mujeres que tenían caderas grandes, grasa en el vientre, senos grandes, huesos fuertes, porque la fertilidad era un valor y la belleza era sinónimo de ella; ahora la belleza es sinónimo de esterilidad. En fin, ya me salí del tema gacho.  Sólo quería decir que la vida, por sí misma, no tiene sentido, y en eso radica su tragicidad; pero ser hombre implica darle sentido. Habría, pues, que darle uno bello.

Comments (5)

Miguel CobáMarch 4th, 2008 at 7:37 am

Muy bien dicho y estoy completamente de acuerdo contigo.
Me gusta como piensas y sobre todo como lo expresas.
Cuando sea grande quiero ser como tú.

AlineMarch 5th, 2008 at 8:38 pm

Gracias flaquito lindo. Sabes bien que mucho de lo que tengo, de la felicidad que siento y de lo bien que me está saliendo todo te lo debo a ti. Gracias a ti he visto la vida de otra manera. Gracias

Don JuaneloApril 3rd, 2008 at 4:40 am

¿Qué se puede decir que cambió tu vida: los hijos o el matrimonio? ¿Objetivamente se puede decir que por el simple hecho de casarte o tener hijos vas a vivir feliz? ¿Acaso el amor es tan simple que someterse a esa institución llamada matrimonio nos es suficiente -a todos los seres humanos- para vivir felices y contentos? ¿No es acaso el amor el aspecto que más nos hace dudar de todo? ¿Cómo puede ser que un trámite sea suficiente para resolvernos la vida? Yo he leído mucho menos que tú de filosofía, pero por lo poco que he aprendido, muchos de los filósofos que mencionas se comprometieron con una vida que está totalmente alejada de las convenciones y que inevitablemente los condujo a experimentar emociones totalmente extrañas, que provocan miedo, horror. En mi caso particular he experimentado sensaciones de alegría, pero siempre me incomodan si no están mezcladas con un poco de dolor; conscientemente me digo que son ilegítimas, pero a la vez siento una incomodidad que no tiene que ver con concepciones morales o prejuicios; simplemente es incómoda físicamente.
Perdón, estoy un poco ebrio y di por casualidad con esta página; no tengo con quien hablar de filosofía y me llamó la atención lo que dices.

AlineApril 8th, 2008 at 4:20 am

Don Juanelo, yo no soy feliz porque me casé, ni porque tengo un hijo, ni porque tenga la vida resuelta. Muchos años renegé de las instituciones, pero ahora todo es distinto. Cuando uno va por la vida con una actitud filosófica, uno se la pasa viendo e interpretando (incluso sobreinterpretando) los fenómenos de una manera muy “aérea”, como externa, como si uno se tuviera que salir del ser para interpretarlo. Eso es doloroso porque no te conectas, no hay vida ahí, no en la filosofía que te enseñan en la escuela. Mi felicidad no se debe para nada a tener una vida resuelta, no la tengo, la filosofía me lo enseñó, nadie la tiene y quien la tiene está muerto. Mi felicidad está en esa búsqueda de sentidos, en dejar que la vida entre en mí, me penetre y yo la tome por las riendas, eso sí. Y la felicidad es mucho más intensa que el sufrimiento, como clamaba Nietzsche. La felicidad sí está en la sonrisa de mi hijo, en el èxtasis amoroso, en experiencias estéticas, en la seguridad que te da estar con alguien que quiere que seas más de lo que eres, eso sí. Es como si llegara un momento en que las convenciones tienen valor en la medida en que te sirven, si no , pues no y ya. No se trata tampoco de ir contra la corriente de manera ciega, ¿no crees?

aleApril 23rd, 2008 at 6:32 am

“LA FUERZA DEL EROTISMO, DEL AMOR, DEL DESEO APASIONADO HACE POSIBLE QUE EL HOMBRE SALGA DE SUS LÍMITES TRASCIENDA SU PROPIO SER Y AFIRME SU LIBERTAD ANTE LA MUERTE”

Leave a comment

Your comment