Romanticismo 2

El hombre un día soñó que era abandonado, un día sintió nostalgia por aquel tiempo sin tiempo en que todo se le aparecía en imagen, ahora era “autosuficiente” en su razón porque había ganado humanidad, pero perdido divinidad.  La razón era el dios inmanente, era saber absoluto.  Pero de este sueño el hombre obtuvo mucho más que un recuerdo, sintió una horrible náusea, estaba tan cerca de lo divino y tan lejos de él.  Sentía al ser palpitando dentro de él, pero era más bien una nada a la que había de asomarse.  Así parece surgir el romanticismo: ante un exaltado progreso cultural el hombre comenzó a soñar con eso que le faltaba.  Después de ver su abismo sólo surgió una palabra, una metáfora, un canto herido que llamaba al fondo oscuro de la vida, que parecía sugerir la más terrible de todas las verdades: No hay Dios, Dios no es, Dios ha muerto.

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